La forma en la que más me gusta que me lleguen los libros es de las manos de los amigos. Y este libro que acabé en los últimos días de junio me llegó de la mano de uno de mis mejores amigos y, posiblemente, con el que más comparto gustos literarios. Es decir, que me conoce bien. Y acertó.

De Fulgencio Argüelles tengo que confesar que no había oído hablar nada en absoluto y ha sido un descubrimiento. Su manera de escribir me recordó en seguida al mejor Miguel Delibes e, incluso a Martín Garzo, porque os hagais una idea. Sin embargo, va más allá del realismo con toques rurales para introducir elementos mágicos.

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